La paradoja del caudillo institucionalista

Revista Somos 

El politólogo tiene algo de cerebral mediocampista, de ninja y de amateur guitarrista feligrés de la iglesia de Leonard Cohen. Atributos que se potencian en su análisis político respecto al confort propio del discurso oficial. Habló con Somos sobre la política actual.

– Formalmente aún faltan tres años para que termine, pero tal vez ya sería oportuno un balance del gobierno de PPK.

Es el peor gobierno del Perú post-Fujimori. En todas las dimensiones que eran su prioridad ha fracasado. PPK recibió una economía que crecía a 4% y en el último trimestre del 2017 el crecimiento ha sido 2,2%. Luego, quisieron cerrar el déficit fiscal y no solo desaceleraron la economía, sino que el déficit es hoy 3,2%, ¡el más alto en 17 años! Y la informalidad que iban a reducir agresivamente ¡aumentó! Es un desastre. Y esto es en la cancha económica, donde se creían los bacanes del barrio. Ahora imagínate cómo nos va en las canchas que no les importan…

– Por ejemplo…

Educación. PPK prometió que la reforma se mantendría y la ofrendó al fujimorismo. No, en realidad la entregó a una mezcla de intereses mercachifles y oscurantistas. No pararon hasta poner a un ministro que personifica la antirreforma. Y los mejores ministros, Basombrío, Luna, además de Saavedra, que encarnaban cambios importantes en un país donde lo común es hacerse el muertito, esos ya no están.

– ¿Este es un problema de personas o de instituciones?

Perdón, permíteme moderarme a mí mismo. No caigamos en el error de creer que esto es únicamente responsabilidad del presidente. Muy probablemente este habría sido el peor gobierno del Perú post-Fujimori con cualquier presidente. Creo que es muy importante darnos cuenta de que las trabas al desarrollo no están en nuestros líderes. Si no se hace nada por mejorar la productividad, ¿cómo así podríamos tener otro destino económico que el enfriamiento? Si a nadie le interesa una reforma del Poder Judicial, ¿de dónde surgiría la igualdad ante la ley, el Estado de derecho, necesario tanto para una democracia como para un clima favorable a los negocios? Tenemos el mismo carro charcheroso de nuestras instituciones pero creemos que con un piloto nuevo va a ir hecho una flecha. No es así. La derecha limeña creía que al irse Humala retornaría la confianza empresarial y con ello un crecimiento espectacular. Sorpresa, genios, no estaban ahí ni los problemas ni las soluciones.

(…)

Enlace de la entrevista completa- Somos

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